División política de la provincia de Entre Ríos
División política de la provincia de Entre Ríos

Entre Ríos es atípica entre las "14 Provincias Unidas" que constituyeron la base del sistema federal argentino. No se pobló como las otras a partir de un ciudad territorial, tradicional forma de ocupación del espacio par, parte de la conquista española entre 1553 y 1594.

Su primera localidad fue la Bajada del Paraná, surgida espontáneamente en 1730, y a ella siguieron las fundaciones de Tomás de Rocamora por encargo del virrey Vértiz a partir de 1780: Concepción, Gualeguay y Gualeguaychú. Luego surgieron los pueblos alrededor de las capellanías creadas a principios del siglo XIX: Tala, Villaguay y Victoria. Más tarde la urbanización planificada del gobierno provincial dio origen a partir de 1831 a Concordia, Diamante, La Paz, Federación y Colón.

Sin problemas de aborígenes hostiles desde 1749, Entre Ríos pudo empezar una temprana colonización ganadera de su interior, a la que se sumaron en la época independiente ingleses y franceses. En los nuevos pueblos se radicaron artesanos italianos y de otras nacionalidades. El establecimiento del Gobierno Nacional en Paraná durante la década de 1850 favoreció su crecimiento poblacional y el decidido apoyo de Urquiza a la colonización agrícola atrajo a numerosos artesanos y agricultores europeos a sus colonias y nuevos pueblos.

Pero al comenzar el siglo actual su crecimiento se fue moderando hasta transformarse en estancamiento y emigración a partir de los años cincuenta.
El minifundio provocó éxodo rural y la ciudades entrerrianas no pudieron absorber estos habitantes pues no contaban con una economía tan diversificada y en crecimiento como las de Rosario y Buenos Aires. En 1970 casi medio millón de entrerrianos vivían fuera de la provincia, denotando el gran estancamiento de su desarrollo. Pero en las últimas dos décadas se produjo un morigeración de la emigración: Entre Ríos volvió a recuperar en parte su capacidad de retener a sus nativos y así la provinica logró superar el millón de habitantes al momento del censo de 1991.


Habitantes de la región litoral mesopotámica

En esta región se distinguían dos grupos distintos de pobladores.
Al primero corresponden los cazadores, recolectores y pescadores entre los que se encontraban los caigang, los charruas y los querandíes (que también ocupaban una parte de la región pampeana).

Habitaban a orillas de ríos y lagunas por los que navegaban en largas canoas que construían con troncos de árboles tallados. El medio geográfico les proporcionaba los materiales para construir sus chozas de paja y junco y el pescado que constituía su principal alimento, lo completaban cazando venados, ñandúes y nutrias ó recolectando miel, frutas y semillas de los bosques.
Los caigang se ubicaban en Misiones, Corrientes y el sur del Brasil.

Los charrúas ocupaban el actual territorio uruguayo y se extendieron en el siglo XVII a Entre Ríos y el sur de Corrientes.

Un segundo grupo lo constituían los guaraníes y los timbúes que combinaban la agricultura con la caza y la pesca.

Los guaraníes corresponden a la gran familia de los Tupí - guaraní, que se extendía desde el Amazonas hasta el Río de la Plata. En el momento de la conquista de nuestro territorio habitaban las islas del Paraná, al norte de Corrientes, el litoral misionero y parte de Salta. Ocupaban un lugar destacado entre los colonizadores y misioneros porque fueron utilizados como guías o interpretes. Su lengua, el guaraní aún se habla en nuestra mesopotamia y el Paraguay.

Construían sus aldeas protegidas con empalizadas y eran tejedores de algodón y canastas al igual que hábiles ceramistas. Para sembrar talaban y desmalezaban una parcela que luego quemaban aprovechando la ceniza como abono para luego sembrar zapallo, batata, mandioca o maíz.

Completaban su alimentación con piezas de caza, pesca y la recolección de frutas y hierbas entre las que se encontraba la yerba mate silvestre. Cada tribu tenía un cacique que gobernaba las parcialidades, su cargo era hereditario y era aceptada la poligamia si sus posibilidades se lo permitían. En algunas circunstancias rituales practicaban la antropofagía, especialmente con algún enemigo al que consideraban muy valiente.

En el siglo XVII los jesuitas establecieron entre sus pobladores importantes misiones.



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