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El Barón Mauricio Hirsch (II Parte)
Origen: Internet

Pronto quedó demostrado que a él -lo mismo que a su esposa- no sólo le interesaba la actividad financiera. Le dolía mucho la situación de aquellas juderías que vivían fuera del alcance de la instrucción y del progreso, a veces en la miseria más primitiva. Fue precisamente a su paso por Turquía donde pudo constatarlo. En 1873 escribe: ‘ ... Me sentí dolorosamente impresionado por la miseria y la ignorancia de la gran mayoría de los judíos que viven en el Imperio Turco Otomano ... No pueden aprovechar el progreso en los distintos sectores del país por su falta de preparación ... ’. Sus primeros contactos con instituciones benéficas judías fueron precisamente con la Alliance Israélite Universelle, dado que un tío y un primo suyos integraban el Consejo Directivo de la misma. Y para apoyar financieramente a las escuelas que la "Alliance" sostenía, creó una Fundación en Constantinopla con un capital de 1.000.000 de francos (unos 200.000 dólares de la época). La misma comenzó a funcionar en 1880 y constituyó el primer paso de la gran obra que realizaría el Barón Hirsch para ayudar a sus hermanos judíos. La ahavat Israel de la que hablábamos antes, comenzó con la educación de las masas judías ignorantes de Turquía. Y seguiría con los judíos oprimidos de Rusia y el extremo oriental de Europa. En Ucrania fundó las primeras colonias agrícolas judías.

Duro golpe

Corría el año 1888, cuando el matrimonio Hirsch sufrió un muy duro golpe: murió su hijo Lucien. Éste, que se había recibido de abogado, no había querido saber nada con el mundo del dinero y de las finanzas; tampoco le interesaba ejercer el derecho. Se dedicaba de lleno al arte -especialmente a la pintura. Falleció en París tras enfermar de pulmonía, con apenas 30 años de edad. Ante la muerte de su hijo, afirmó el Barón Hirsch: ‘ ... He perdido a mi hijo, pero no a mi heredero ... la Humanidad recibirá mi herencia ...’. Y así fue.

Influyeron también en el Barón Hirsch sus lecturas de Andrew Carnegie. Sostenía éste que era bueno para el espíritu de los ricos poder demostrar su generosidad con los pobres. Tras la muerte del hijo, decidió dejar de lado el incremento de su riqueza para consagrarse de pleno a erradicar los males de la miseria; lo mismo que a elevar la dignidad de las masas judías oprimidas en diversos lugares del mundo. Recordemos que una de las colonias que más tarde ha de fundar la J.C.A. en Entre Ríos, llevará el nombre de ese hijo del Barón: se llamará Lucienville.

Trampa en Rusia

A la vez, crecía en él la desazón por lo que acontecía con las juderías de Rusia -y Europa del este-, especialmente cuando al tradicional atraso en que vivían se sumaron -a partir de 1881- los terribles pogroms.

El Barón ofreció 50.000.000 de francos ( 10.000.000 de dólares) al gobierno del zar para aliviar la situación de los judíos, y esto fue rechazado por las autoridades rusas. Luego, sus apoderados se entrevistaron en San Petersburgo con un ministro del zar. La exigencia que les transmitió, fue que entregaran un millón de francos al gobierno ruso, para que éste distribuyera dichos fondos, descontando para sí una donación. Resultó ser una trampa, ya que efectivizada la exigencia, el zar se apoderó de todo el dinero, volcándolo a la creación de escuelas cristianas ortodoxas y sin entregar un centavo a las juderías de sus territorios.

Nace la J.C.A.

Cerca de 1890, la fortuna del Barón fue calculada en cien millones de dólares. Era también poseedor de caballos de carrera y lo que con ellos ganaba, lo dedicaba a obras de caridad.

Tras la muerte del hijo, prácticamente se retira del mundo de los negocios para dedicarse exclusivamente a aliviar el sufrimiento de los judíos de Rusia y de distintas partes del mundo.

Pero su ayuda a sus hermanos judíos necesitados no podía seguir pisando el resbaladizo terreno de autoridades despóticas y tramposas. Entendió entonces que lo mejor era sacar la mayor cantidad posible de judíos de Rusia.

El acta de fundación de la Jewish Colonization Association, por todos conocida hoy como la J.C.A., -o bien como la Fundación del Barón Hirsch-, data del 24 de agosto de 1891. Su sede estaba en Londres.

Ese mismo año concretó, además, la creación del Fondo del Barón Hirsch en Nueva York, para otorgar préstamos a colonos agrícolas judíos que desearan establecerse en los Estados Unidos. Creó, asimismo la Barón Hirsch Stiftung(Fundación Barón Hirsch) en Viena y otra idéntica en Galitzia (perteneciente al Imperio Austrohúngaro) donde proliferaron las Escuelas Barón Hirsch con enseñanza de judaísmo. También se hicieron importantes donaciones para la construcción de hospitales en Londres.

Nacen las célebres colonias del Barón Hirsch a través de la J.C.A., en primer término en el Canadá (en las provincias de Saskatchewan, Alberta, Quebec y Ontario).

Luego extiende su obra benéfica al Brasil, creando también en Sudamérica colonias agrícolas para que en ellas vivan y trabajen los judíos de Europa que anhelan la libertad. Las primeras colonias en América del Sud fueron las de Quatro Irmaos ( Cuatro Hermanos) y Phillipsohn, en el Brasil.

Judíos a la agricultura

Uno de los puntos importantes era demostrar que los judíos podían ser excelentes agricultores. Y que de hecho lo habían sido dos mil años antes en Éretz Israel. Así, sostuvo el Barón Hirsch: ‘ ... En aquel tiempo los judíos eran agricultores por excelencia, mientras que el comercio, que a juzgar por la práctica de los judíos actuales muchos consideran herencia de Israel, era practicado por fenicios, griegos y otros pueblos mediterráneos ... ’.

Cuando envía como su representante a Rusia al legislador británico (no-judío) Arnold White, le encomienda también un seguimiento acerca de las cualidades de los judíos rusos en el ejercicio de la agricultura. Y el informe es positivo. Pero la tarea del parlamentario inglés debía ser más vasta. Llegado a San Petersburgo en mayo de 1891, tenía como objetivo básico obtener el permiso de las autoridades zaristas para sacar del país a los judíos. El zar quería quitárselos de encima, y su ministro del interior, Pobiedenosztef, era un acérrimo antisemita. Exigió del enviado inglés que el Barón Hirsch asumiera el compromiso de sacar de Rusia a varios millones de judíos en un período de 12 años.

Sólo en un posterior viaje, al año siguiente -constituida ya la J.C.A.-, White les respondió a las autoridades del zar que en 25 años la Fundación del Barón Hirsch sacaría a unos tres millones de judíos de Rusia. De todos modos, el comienzo sería lento, pero el ritmo se incrementaría año a año, por lo que para 1892 le solicitaba sacar a unos 25.000 judíos, que irían a la Argentina. El zar cedió a la propuesta, que venía a aliviar el ánimo de las masas judías en aquel inmenso territorio.

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